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#Marvel

10 años del MCU: Thor – Ragnarok

Tras 10 años de héroes, villanos, enfrentamientos, mundos y Universos, Marvel finalmente llegó al punto de ebullición para la culminación de los primeros 10 años de historias. Thor: Ragnarok sería la puerta que se abriría para introducir, con bombos y platillos, a Thanos. Antes, el Hijo de Odín debería volver a casa (al igual que Spider-Man) para cumplir la última profecía de Asgard y coronarse como Rey.

Esto es Thor: Ragnarok.


El director Taika Waititi fue el cineasta encargado de dar cierre a la trilogía del Dios del Trueno, una que no había destacado mucho en comparación a sus hermanas del Universo cinematográfico de Marvel. La primera cinta de Thor, aunque espectacular y clásica en su desarrollo e introducción del personaje, no mantuvo un ritmo decente durante la historia de Thor y Loki. Su secuela, tras los hechos de Avengers, nos presentó un conflicto eterno entre Asgard y los Elfos Oscuros de Svartálfaheim. Ahí, Loki finge su muerte y Thor decide volver a la Tierra para enfrentarse, una vez más, a los enemigos que los Vengadores han ido acumulando tras su debut.
En su regreso a Asgard, después de vencer a Ultron y habiéndose perdido la Guerra Civil de sus compañeros Avengers, Thor se da por vencido en la búsqueda de las Gemas del Infinito, algo que aún no termina de comprender en su totalidad.
Ahora, Waititi tenía un reto complejo: reinventar al personaje, culminar su viaje como príncipe a Rey de su pueblo y regresarle la empatía con la audiencia que se había olvidado tras su ausencia en los hechos más importantes del MCU. Para esto, el director tomó la salida fácil (pero óptima) para volver a Thor un éxito: dotarlo de comedia.

Para esto, la adaptación del arco de Ragnarok sufrió –según los fans– cambios que modificaron el tono con el que se había abordado a Thor antes, tanto en la pantalla grande como en los cómics. En una mezcla que unió Unworthy Thor con Planet Hulk, la cinta de Marvel Studios complació a los fans que esperaban ver un duelo de campeones gladiadores en el cine, pero decepcionó a aquellos que querían ver la devastación de Asgard.
Thor: Ragnarok, sin embargo, funciona como una plataforma de exposición para la mente maestra que es Taika Waititi. Las expectativas fueron un factor clave para la película, pero Marvel Studios, desde Guardianes de la Galaxia, decidió apostar con talentosos y jóvenes directores con ambición por contar historias con su estilo clásico. Así, la tercera entrega de la franquicia hace bien en deconstruir la historia clásica en un producto apto para todo público, sin profundizar mucho en las complejas implicaciones narrativas del “fin de todos los tiempos” de Marvel.

Con Hela, la Diosa de la muerte interpretada magistralmente por Cate Blanchett, el filme de Waititi logra consolidarse como una de las apuestas más arriesgadas del Universo cinematográfico de Marvel. Además, en su momento se colocó como la más taquillera de la franquicia (siendo desplazada meses después por T’Challa y su Pantera Negra).
Al final, Thor concluye el viaje que comenzó en 2011: el Príncipe de Asgard se convierte en “Rey de nada” y Rey de todo, pues Asgard no es un pedazo de Tierra flotando en el Universo, sino la gente que vive en ella. Al final, el reino y su nuevo monarca viajan a la deriva por el cosmos antes de encontrarse con quien,  finalmente, culminará con los primeros 10 años de MCU.
 

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